El idioma para ver lo venidero

Ponencia inicial de Mario Camara

***

BLAKE, WILLIAM
Si quien llegara al muelle de Puerto Piojo
y más allá en todo sentido de las lanchas
que retornan de quién sabe qué riacho
pero en principio en la acepción acotada
que involucra la distancia en el espacio,
viera el más que extenso galpón de Cargill
y tuviera que volver a verlo para advertir
que hoy es inclusive más extenso que ayer,
no fuera un empleado municipal dormido
sino un vate capaz de percibir el porvenir
y seguir sin inconveniente una dinámica
que escapa al resto de los simples mortales,
vería… ¿Qué vería? ¿Con qué lengua vería
lo que vería? ¿Vería también esa lengua
que ha de venir? ¿Y cómo podría comunicar
lo que ha de venir en una lengua futura
sin que su verso se confunda con el timbre
de estas gaviotas que sin parar de girar
chillan como presas de extremo desvarío?

Sergio Raimondi (de “Diccionario crítico de la lengua” (inédito))

***

A partir del eje propuesto este año por LATINALE, el idioma para ver lo venidero y a modo de provocación, a modo de puntapié inicial para los integrantes de la mesa y luego para el público en general, en el momento de las preguntas, yo había pensado básicamente en dos modos de entender la poesía a partir de los cuales podemos también pensar las transformaciones sociales, políticas y culturales. Se trata de dos modos que también son sus potencialidades, muy próximas, muy semejantes. La postulación de Sergio Raimondi tal vez agrupe en una sola estás dos modalidades. Raimondi, en la difusión de este evento, que figura en la página de este Instituto, sostiene que resultaría dificultoso para la poesía reconocer lo nuevo si para eso no se inventa de forma simultanea un idioma nuevo. Dicha sentencia que se asemeja a la de Maiakovski, “sin forma revolucionaria no hay arte revolucionario”, nos haría pensar en primer lugar en una primera potencialidad para la poesía: detectar lo invisible. Ahora bien, ¿qué sería lo invisible? ¿Lo que está pero nadie puede ver? ¿aquello que está en formación y por ello nadie lo puede ver? ¿aquello que es del orden de lo invisible, es decir de lo inefable, de lo abierto, tal como Heidegger postuló para Rainer Maria Rilke? También deberíamos pensar si lo invisible no es el presente, lo contemporáneo a nosotros. En este último sentido, lo invisible como lo contemporáneo yo quisiera mencionar a Charles Baudelaire y lo quiero mencionar precisamente porque fue el poeta que detectó aquello que de tan visible resultaba invisible para sus contemporáneos: el espectáculo de su presente, la modernidad. En términos tanto celebratorios como condenatorios, tal como lo ha estudiado Walter Benjamin o Giorgio Agamben, por ejemplo.
Tendríamos entonces una primera provocación: la poesía como captación de un invisible entendido como presente, como contemporaneidad. Captación que se produciría a través de diferentes procedimientos pero sobretodo por aquel que nos coloca en un estado de inocencia y de niñez, tal como postulaba Baudelaire.
Ahora bien, teniendo en cuenta la segunda parte del enunciado de Sergio Raimondi, lo nuevo se capta con un idioma nuevo, yo quisiera proponer mi segunda y última provocación. Y me remito para ello al origen de la palabra poesía: poiesis, producción, trabajo. Trabajar con las palabras para crear el mundo, para crear la realidad. ¿Pero qué sería exactamente construir la realidad? No deberíamos entenderlo en un sentido superficial. Construir la realidad sería la tarea de buscar el sentido pero con una búsqueda que lo construya. Vilém Flusser, un pensador chescolovaco que vivió en Brasil y escribía en alemán, sostenía que mientras la conversación, entendida en un sentido muy amplio, o sea entendida como todas las hablas que componen nuestro mundo, todos los juegos del lenguaje posible, trabaja con un lenguaje dado, la poesía es productiva, arranca algo de la profundidad de lo inarticulado y produce lengua. La poesía sería así el lugar donde el poeta aspira esa masa inarticulada y produce lengua. Podríamos decir entonces que lo nuevo nunca tiene nombre y que aquello que no tiene nombre no tiene existencia. Crear nombres para lo nuevo sería por lo tanto crear existencia. Dejo abierta un poco la discusión a partir de estas dos ideas. Por supuesto que no tienen porque seguirlas, ni referirse a ellas.

Escrito en

Escribe un comentario

Puede usar HTML:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>