Categoría : Briefe an die Latinale / Cartas a Latinale

Brief von Gloria Dünkler

tuto pepos en el lavaplatos

Fotos: Gloria Dünkler

 

Pepos

Azabaches, brillantes, vivarachos
semillas de manzana, membrillos boxeadores
sandias vergonzosas, así amanecen
los cuerpos sensuales de los Pepos.
Arribaron a finales de octubre
raquíticos, feuchos, desconfiados
hijos de Dora la escaladora de techumbres
prostituta de jardines, jamás sospechó
que sería su última camada.

*

Emigrantes sudacas de la “Europa latina”
náufragos caribeños, cautivos como trata de blancas
afortunados o víctimas de apartamentos y balcones
aprendieron a estimar al su negrero
que zarandea el juguete, el necio cascabel
que bájate de allí, que come de tu platillo…
y fatigados de piedad decidieron adoptarle
montar paciencia con el infeliz, eso sí,
antes muertos que ser humanizados.

*

Con el tiempo se coronaron reyes
emperadores de la cama, guardiamarinas del sofá
la Cancillería en la mesa, sepultureros del baño
unos luises, allí no plantarían sol otros amores.
Pepita y Pepo advirtieron mientras crecían
¡Qué miserable aquella vida de su amo!
que paradojas se decían mientras ronroneaban
cuidar objetos, usar vestimentas, maneras falsas
que absurdo vivir en depresión
angustiado por caricias, por sentirse necesario.

*

Aquella es la laucha más grande y jodida
les advirtieron abuelos y faunos
no la cazan ni las garras mas astutas
no la envenena el trampero mas diablo
allí la desdicha y su cola mugrienta
que anida los píos desagües.

Gloria Dünkler
Santiago de Chile, Marzo 2014

Brief von Laura Wittner

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Por qué esto es un poema

Si hay algo que de verdad me importa
es apropiarme de los nombres.
Para eso tengo que practicar
porque los nombres –salvo el propio–
son los nombres de otros.
Metzer Straße
repito mientras camino contra el viento.
Friedrichstraße. Carsten.
Ajusto los músculos de la garganta.
Me afirmo sobre el suelo.

 

Fotos und Gedicht: Laura Wittner 2013

Brief von Érica Zíngano

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seguindo a ordem que lhe convier (intuitivo! intuitivo!),
redistribua a lista segundo a sua prioridade de sensações:

– uma cerveja com boca de estrela;
– gentrificação X terror (destroços, destroços);
– cruzar a alexanderplatz;
– o restaurante tailandês é sempre uma boa pedida;
– o alcoviteiro é um médium disfarçado de poeta;
– abrir a janela, fechar a janela;
– a cafeteira faz café como a fontana di trevi faz café;
– o que o xul solar tem que ver com isso?;
– por que você carrega um jogo da memória dentro das suas calças?;
– por supuesto: érica & hide + café com leite = ???;
– neukölln é o espelho invertido da minha secretária no rato;
– U8, azul – azul claro ou azul escuro?;
– a casa do brecht ficou por me esperar;
– se encontrar na alexanderplatz;
– fumar um cigarro na cozinha, quando todos já estiverem dormindo;
– todos somos mesmo raros?;
– escaleras peludas, pileta calienta, ¿qué horas son mi corazón?;
– praticar a ironia como figura de estilo;
– um desconhecido de olhos azuis (houve encaixe): um convite para o almoço:
no metro: descer na próxima estação: não obrigada, já tenho compromisso;
– fiz uma foto pensando em você;
– rimbaud, o rapaz raro;
– polizei, could you explain how can i meet my past?
– no eis 36 descobri que tenho uma irmã chamada consuelo;
– o diabo mora ao lado;
– se perder na alexanderplatz;
– por que a chave ficou presa na porta?;
– o poema (Speisekarte), batido à máquina, ficou me esperando em casa;
– 28 não é o meu número da sorte, é o meu número da morte;
– tive meia hora para poder me perder antes do avião decolar;
– por que você não para de chorar?;
– as crianças gostaram muito do seu livro;
– o tubo de frankfurt chegou na hora certa, obrigada;
– quantos níveis de transparência possui a sua fala?;
– o exército de párpados (um mais baixo do que o outro);
– o osso do cortázar flutuando pelo canal na sua boca;
– encontro na apotheke, uma cama de gatos afetiva;
– o poema, dito de cor e salteado, dança nos meus dedos;
– as folhas vermelhas, as folhas amarelas, as folhas no chão,
o som das folhas no chão;
– étoile — moi, toi et lui et elle;
– a combinação do tarot na diagonal: o tarot fenomenológico indica
céu aberto na próxima sessão de sombras;
– o vestido de noiva dos mutantes às quatro da manhã;
– onde você esqueceu as suas meias?;
– macumba dentro da mala, a sala de visitas recebe novos convivas;
– rauchen / ruah;
– ainda não acabou;
– você está sempre pensando na sua casa, mas a sua barriga carrega
a sua casa;
– ora, ora;
– o caminhão de mudanças, uma garrafa d’água e um par de sapatos novos.

Disenhos e texto (c) 2013: Érica Zíngano

Poema que leyó Léonce Lupette en el primer micrófono abierto castellano-portugues-guaraní-deutsch en Berlín durante Latinale 2012 // Das Gedicht, das Léonce Lupette auf dem ersten deutsch-spanisch-portugiesisch-französisch-guaraní-Open-Mike Berlins im Rahmen der Latinale 2012 gelesen hat …

Léonce Lupette, 2012. Foto: Timo Berger

mi bida Frag-ment-âria
epse kolásh de des-faz-ajes
ipsa imdumemptaria
hek-tarias d’imbvem-tarios
arxi-varios somos arxi-arxivos
de xikos xicos & xikos grandchis
amikus ficus perdidus amikas
benévolas ka’usentes
sentos y sentas Contunuar leyendo

Pura vida en bilingüe. De Daniel Bencomo

Daniel Bencomo, 2012. Foto: Timo Berger

Latinale es rodante, no como las piedras, no; sí como el cocodrilo que aparece en su logo y que se ha convertido en toda una referencia en el ámbito poético de Latinoamérica. Un cocodrilo no con fauces que devoran, sino que disparan, con megáfono, versos desde Tierra del Fuego hasta Tijuana. Recuerdo que en México, a mediados del siglo pasado, los taxis eran verdes y a los costados les pintaban unas franjas, con triángulos encontrados en negro y blanco, cuyo diseño simulaba unas largas mandíbulas. Se les llamaba «cocodrilos» y eran sinónimo de algarabía. Con esa alegría, tan «pachuca», nos recibió en Berlín la Latinale, Contunuar leyendo

“Lo lindo de la vida, yo lo rescato”, dice Washington Cucurto


Videoentrevista atolondrada a Washington Cucurto grabada en el local de la cooperativa editorial Eloísa Cartonera, No Hay Cuchillo Sin Rosas, en Buenos Aires, Argentina, el 13 de febrero de 2010 y registro de actividades y conversaciones en la editorial los dìas 12 y 13 de febrero del mismo año. Contunuar leyendo

Angélica Freitas: Rilke Shake

Von Odile Kennel

Man nehme einen Schuss Morgenstern, füge einen Hauch Bishop hinzu, vermische das Ganze mit einer ordentlichen Portion Lopes, schüttle kräftig, gebe ein Becherchen Pimenta bei, schmecke es mit einem Tropfen Vian und einer Prise Rühmkorf ab, und fertig ist der Rilke Shake, den man am Besten in einem Café der Rive Gauche mit Gertrude Stein zu sich nimmt. Aber Vorsicht: Kann sein, dass Alice plötzlich auftaucht!

Als der Debütband der brasilianischen Dichterin Angélica Freitas 2007 in der Reihe „ás de colete“ des brasilianischen Verlags Cosac Naify erschien, erregte er sogleich Aufmerksamkeit. Denn hier kümmerte sich jemand dezidiert nicht um den poetischen guten Ton, Contunuar leyendo

Escrituras del dolor y la resistencia

Por Patricia Espinosa H., crítica y docente Universidad de Chile

Estoy aquí, por el proyecto “Canita Cartonera” y especialmente por el libro Ideas ruidosas, volumen poético elaborado por los internos de la cárcel de Alto Hospicio, derivado de un Taller literario coordinado por el poeta Víctor Hugo Díaz y auspiciado como proyecto por el Consejo de la Cultura y las Artes, la Dibam y el Gobierno Regional de Tarapacá.

Potenciar la lectura y escritura se vuelve hoy tremendamente necesario, en un país como el nuestro donde resultan vergonzosos los índices de lectura debido a políticas culturales indiferentes o entregadas al mercado, en las cuales el libro se convierte en una mercancía. Contunuar leyendo

Los lados del río

Esta mañana el cartero me trajo mi ejemplar de Neues vom Fluss (algo así como “noticias del río”, si le creemos al traductor de Google). Me resultó muy grato comprobar la fina edición del libro, que parece realmente muy cuidada (huele bien además!), y lamenté mucho no saber alemán, asi fuese para leer el epílogo de Timo Berger (ya que los cuentos obviamente sería mejor conseguirlos en el original) o para “pescar” algo por ahí. Cosa que, de todas formas, terminé intentando (más traductor de Google mediante) y quizá haciendo (salvo que haya entendido todo mal y este post sea a partir de ahora un ejercicio de mala lectura… cosa que me encanta, por cierto). Contunuar leyendo

Mayra Santos-Febres de Puerto Rico

Mayra Santos-Febres. Foto: Timo Berger

Las cosas aletean en Berlín
El viento hace que las cosas aleteen
Los cuervos
Las doradas hojas del otoño
La luz que rebota contra el agua y s elo llevan todo

Las cosas aletean
Los cuerpos que una vez comieron ratas
que hicieron a otros comer ratas en Berlín
Comer aire alguna vez
La luz estalla
Como una fisura entre los árboles y el cemento
No sabes bien dónde estás
El sol puede muy bien ser
Fuego cruzado
O un botón de fasfoward en una máquina de video
Y Berlín
Que es la memoria en fasyfoward
Contunuar leyendo

Die Nebelkrähen de Pablo Thiago Rocca

El Cuervo, Pablo Thiago Rocca

Carsten, el carpintero fotógrafo, me explica que los cuervos –que no son exactamente cuervos sino aves más pequeñas de la misma familia– toman las bellotas de los viejos robles y las arrojan a las calles esperando que las ruedas de los automóviles las trituren: contemplan la operación desde lo alto de una rama como dioses egipcios amparados en su propia eternidad.

II

Yo siento las bandadas de cuervos, que no son cuervos, innumerables en la noche girando –y hay alguno que grazna como un auténtico cuervo–, se disparan como murciélagos con plumas de auténtico cuervo de Berlín.

III

En Rosestraße las bandadas de cuervos que no son cuervos me persiguen. A pocos pasos de allí me detuve largamente a contemplar un gato de metal de cuatro mil años de edad, que dentro tenía otro gato momificado –pero a este último no lo vi– mientras a esa misma hora las muchachas atravesaban la calle con sus ligeras bicicletas: la ciudad se enciende igual que hace diez o diez mil años y tal vez yo no sea el único que se pregunta cómo llega el invierno a Berlín, cuando las lucecitas trepan los tilos de la vieja avenida con la excusa de la navidad, como frenéticas víboras eléctricas y los cuervos que no son cuervos esperan su botín disperso en el cielo del asfalto.

Berlín 11/2010.

Alan Mills desde Guatemala

Alan Mills. Foto: Timo Berger

He aprendido a escribir poemas,
Disuelvo millones de letras,
Mientras canto sin sonido,
Olas turbulentas de la página,
A mis amigos les nacen ojos,
Ahora los llamo Lectores,
Ya me es imposible mirarlos,
Antes bebíamos por las noches,
Sus sombras eran mi sombra,
Vivían al interior de mi mente,
Pero nadie nos dijo que un libro
Era una secuencia de espacio-tiempo,
Apenas llenábamos las copas,
Mientras se escuchaba el oleaje,
Como el rumor de algo muriendo,
La página, zas, se llenaba de colores,
Cuando no sabía escribir poemas
La tinta era un despliegue negro,
Y los Lectores no eran mis amigos,
Sino las sombras de sus sombras.

Carlos Vicente Castro de México

Carlos Vicente Castro. Foto: Ezequiel Zaidenwerg

La de ojos huecos fue a la Latinale
al oír -sin oídos- el rap de Nim Alae
con quórum repleto en el Cervantes
(por respeto se quitó hasta los guantes).
Venía de leer en el slam,
donde bebió con Rery y Nicolá.
Se sentó con Alan de Guatemala
-le pidió un cigarro como si nada,
en los huesos traía el ritmo de Cibeles
que le contagió Mayra Santos-Febres,
se tomó una foto con Ezequiel
(la reteviva se prendó de él),
a Lalo dio en silencio su amistad
por su carácter experimental,
a Judith saludó desde las cumbres
de los nostálgicos Montes Azules,
entre cuates se sintió de repente
cuando entró al club de frikis de Vicente,
fue generosa con las dos Lauras
al sentir la presencia de sus auras:
a la Erber susurró fría en portugués
la música que oímos una y otra vez,
a la Lovob le sopló un aire helado
que nos dejó a todos temblando…
Fue en esa clara noche de Berlín
cuando segó al sereno Benjamín,
a Lina contó su última aventura
con el tono justo de la soltura,
a Mariano Dagatti y a Julia Kratje
gustosa les mostró su nuevo traje,
el que se probaría con Milagros
tras seguirla por varios escenarios
-tomaba de la mano a Pablo Thiago
para ir a tiempo por Caetano
y, fan del rock, no le dejó sacar
un acorde más a Pablo Dacal
(para sí se lo quería quedar).
Me despido con una última copla
para brindar al fin con una copa:
testigos fueron Carlos y Raúl
de su suave, helado velo de tul,
lo vestía con elegancia y tino
por si se aparecían Rike y Timo.

Con gentileza de Carlos Vicente Castro

Grußwort Tom Schulz

GEDICHTE FLUCHTPUNKTE PASSAGEN
Grußwort an die Dichter der Latinale 2006.

Die Jahrhunderte der Poesie sind gewaltige Eichenschränke, in denen zwischen allerlei Staub und vertrocknetem Leim die Werke der Dichter aufgereiht stehen wie Bremsklötze. Die Dichter, die wir beflissentlich nicht missen wollen bis in den Weinstein ihrer schwerhufigen Reime, und deren großer Schlafgesang manchmal durch die Furniere dringt. Es scheint, der enorme Raum, in dem die wertvollen Schriften ruhen, gleicht einem Mausoleum oder einem ausgeräumten Wachsfigurenkabinett. Es dämmert über dem babylonischen Warenhaus. Kulturkreisende. Die Sprachbeschauer faulen am Rand des Jahrtausends. Die Kuratoren haben sich soeben erschossen. Die Juroren schreiben Abschiedsbriefe. Die Museumswärter knipsen das Licht aus. Die Nachtwächter kommen und gehen.Wir bleiben. Draußen in einer selbstverfassten Wirklichkeit. Gedichte Fluchtpunkte Passagen.
Dreht man den Titel der Poetikvorlesungen Sloterdijks um, heißt es: Zur Sprache kommen, zur Welt kommen. Und ich ergänze: die Sprache ist die einzige Freiheit, in der wir leben. Die Welthaltigkeit der Texte der Dichter und Dichterinnen aus Argentinien, Brasilien, Chile, der Dominikanischen Republik, El Salvador, Mexiko, Peru und Uruguay eröffnet uns neue An- und Einsichten: die Mayas in der Straßenbahn, die knappen Blusen, rosafarben und weiß. Wir fahren im Guagua-Bus, das Gedicht springt nicht an wie der Tag, nur Viecher, die Profit abwerfen. Wir beobachten Neruda in der Diskothek, wie er eine Planetenkugel klarmacht. Wir lernen neu zu sehen, was das Meer ist, wir erahnen daß die Paradiese Fleischbratereien mit Schweinsköpfen sind und wissen jetzt, wieviel 1kg Hackfleisch verliebt wiegt. Wie man eine Sauce Caruso macht und sie zu verkosten, Truppen von Vokalen unter der Zunge, die Angelschnur vom Maul des Fischs zur Hand.
Diese noch junge lateinamerikanische Poesie, so unterschiedliche Schreibarten sie auch hervorbringt, betreibt keine Heldenverehrung, vergeblich wird man auf Anspielungen warten, die die Altväter Borges oder Paz auf welchen Sockel auch immer heben. Wie Mickel sagte, Tradition wenn sie zu stark ist, verhindert Neues.
Die Tradition ist die Illusion in Permanenz, ich zitiere: Pech für das Holz, das als Violine erwacht. (Arthur Rimbaud)
Dass im postmodernen Gedicht Tradition nur noch als Material denkbar und durchspielbar ist, versteht sich allenthalben fast von selbst. Wie könnte man im Stile vergangener Jahrhunderte dichtend sprechen. Nein, in den Vers passt nicht mehr das Klingen von Tafelsilber oder die vorsenile Pilgerfahrt, auch die pädophilen Parks sind ein für alle Mal passé. Das heutige Gedicht muß sich als zeitgenössische Kunst begreifen, es ist den Readymades, den Installationen der Bildenden Kunst nahe, den Collagen und Montagen. Das Gedicht von Jetzt ist den gebrochenen Beats verwandt, der Atonalität und kennt das Spektrum populärer Musik. Es kann jedoch kein in sich geschlosssenes Bild mehr behaupten, die Muster der Postmoderne haben es perforiert, die strukturelle Auflösung ist sein Programm. Der vielfach missverstandene Satz des eigentlichen Autors der Postmoderne Donald Barthelme: Fragmente sind die einzigen Formen, denen ich traue, bleibt tendenziell gültig.
Man muß sich das zeitgenössische Gedicht als ein leerstehendes Parkhaus vorstellen, in dem die Fiktionen auf mehreren Ebenen ein und ausgehen. Die surrealen Momente fangen Feuer, die Absurditäten kippen Flugbenzin dazu. Das Parkhaus geht langsam in Flammen auf: der Tanz wird rasanter, die Betonbalken krachen, die somnambulen Giraffen recken ihre Hälse.
Viele der Gedichte, die wir im Rahmen der Latinale in diesen Tagen das erste Mal hören und lesen, lassen dann auch den Schluß zu, dass eine Kritische Dichtung in Süd- und Lateinamerika an Gewicht gewinnt. Ja und, möchte man meinen.
Die Dikataturen haben die Stiefel eingetauscht in todchique Hackenschuhe.
Die Stellvertreterdemokratien ziehen sich den Schnee durch die elitengepuderte Nase.
Die Petionisten schreiben, das alles Land niemals denen gehören soll, die darauf arbeiten. Die Ersteweltbank schickt ein Mail-Attachment an die Zweite- bis Drittevierteweltbank, so dass der Blutundbodenzins nur so mit den Ohren schlackert.
Die Verblödungsindustrie schaltet das Jingle an, den ewigen Clip von den nackten reichen Jungen und Mädchen aus einem Pay-TV-Wonderland.
Was soll Kritische Dichtung dagegen ausrichten?
Nehmen wir an, das südliche Amerika beginnt hinter den Schrebergärten der Stadt, dann hieße das, wir befinden uns mitten in einem Santiago des Fühlens. Die globale Versandapotheke, die hinter dem Gartenzaun anfängt, längst folgen wir ihr auf dem Fuß und sie uns. Wir leben in einer und dieser Welt/Nichtwelt, die durch bloßes Bestaunen und Versichern, durch Idyllisierung und Verniedlichung aus dem künstlichen Koma nicht mehr gerettet werden kann: Stabile Seitenlage, dafür kommen wir mindestens ein Millenium zu spät.
Sprechen heißt demnach Widersprechen, bis die Zitate von der Unveränderbarkeit der Welt aufgebraucht sind. Kritische Dichtung allerdings, die Bestand haben will, muß zuallererst und zuvorderst ein sprachkritischer Dikurs sein, der sich im Sinne Wittgensteins begreift, dass Ethik und Ästhetik eins sind. Sprachkritik, die sich gegen alle Wahrnehmungsvorfabrikate richtet, den leitmedialen Gehirnschlag, der Hören und Sehen austreibt.
Ich begrüße die Dichter und Dichterinnen der Latinale in diesem nicht nur semantisch fragwürdigen Land, inmitten der bröckelnden Festung Europa, die zu überwinden mit den Möglichkeiten der Kunst die vielleicht letzte verbleibende Utopie ist. Dass die Gedichte unerhörte Libido und sanfte Drogen miteinschmuggeln, dass die Poesie eine freie Form der Liebe sei!

Tom Schulz, im Oktober 2006

Das grüne Schweben

Rike Bolte schreibt vom Titicaca-See und die Poesie
auf Aymara

Zweite leuchtende Stadt, staubige Perle am Titicaca-See: Puno. Hier kann das Fieber zuschlagen, Puno liegt beinahe auf 4000 Metern Höhe. Ich beginne zu schweben, der See ist eine optische Täuschung, eine blinkende Surrealität. Von der Altiplano-Landschaft löst sich Energie in vibrierenden Schüben. Auf dem Wasser die von den Uro-BewohnerInnen geflochtenen Inseln. Das Grün flotiert, fluoresziert, flirrt; ich höre zum ersten Mal Aymara sprechen. Riccardo Badini, der Übersetzer Domingo de Ramos ins Italienische, begibt sich jenseits der touristisch besetzten Inseln auf die Suche nach den Gesängen der Schmananen. Ich wiederum suche in Puno abends die “Casa del Corregidor” auf, sie beherbergt einen Fairtrade-Laden, die “Casa del Comercio Justo”, und die Bohème der Stadt. Ich frage die Leiterin nach der Dichtung in Puno und ob auch auf Aymara geschrieben würde. Sie nickt, ich hinterlasse meine e-mail-Adresse. Die Dichter selbst kann ich nicht mehr treffen, da mein Bus nach La Paz geht und ich zu spät von den Inseln wieder gekommen bin.

Pelikanfedern

Rike Bolte schreibt aus Chile

Arica im Norden Chiles erreiche ich nach dem Durchfahren einer roten Mondlandschaft. In Chile ist Nationalfeiertag, und das nach dem Samstag in La Paz! Das heisst: Die Casa del Arte, das ehemalige Zollamt, ist dicht, wohingegen in den Nationalfarben gekleidete Kinder durch die Stadt flitzen und es nach Zuckerwatte riecht. In der Casa del Arte treffen sich sonst die Dichter. Ich notiere Adressen. Arica ist wohl meine letzte Station. Am Hafen tauchen die Pelikane ihre Federn in den Abend

Das Schweigen der Schmetterlinge

In Kürze La Paz. Rike Bolte schreibt aus Bolivien

Über Land…. Von Puno nach La Paz, über Copacabana, schwebt der See weiter, immer am Bus entlang. Das Auge des Inka blinzelt durch die Fenster, bis ein Alpaka dem Fahrer auf den Schoss spuckt. La Paz erreiche ich Nachmittags, und bald fällt die Stadt ins Lichtermeer. Es ist Samstag, ich habe kein Glück in der Casa de la Cultura. An den Bücherständen nur die letzten Nummern der “Mariposa mundial”. Die Dichter selbst, die sonst immer hier defilieren, sind heute aus. Und auch La Paz ist trunken.

Die Halskrause des Kondors

Rike Bolte schreibt über das Colca-Tal-Land, die junge Dichtung in Arequipa, und noch einmal über Ludy D

Arequipa, die zweitwichtigste Stadt Perus nach Lima: bevor ich mich auf die Suche nach jungen Dichtern begebe, setze ich mich in den Bus Richtung Colca-Canyon. Der Colca-Canyon hütet den Kondor. Und der Kondor ist der größte Vogel der Welt, der nicht fliegt. Will heißen: der Kondor ist ein Gleittier, ein Segler in imposanter Montur. Im Colca-Tal ist jeder strategische Punkt mit einer Kondor-Statue versehen, das Tier breitet als Ikone einen enormen luftigen Schatten über die gähnende Landschaft, in der noch die einst feinkalkulierten Schritte des Inka auf seinen Brautschauen widerhallen.

Auf der Plaza in Chivay liegt aber gleißende Sonne. Auf alles schlägt Sand nieder. Und plötzlich schreibt sich das Gedicht von Roxana Crisólogo mit ein: “el sarro azul y bautismal del afinador de cuerdas”… Ein Mann nämlich trägt eine Harfe über den Platz, es ist die Harfe, die ich beim Übersetzen des Gedichtes aus Ludy D nicht ganz vor Augen hatte. In Lima, sagt Roxana, tragen die Harfenisten ihre Instrumente auf den Markt. Die Musik, die sie erzeugen, ist klirrend bitter. In der peruanischen Hauptstadt beginnt für die Harfe der Abstieg aus dem Wüstenterritorium des Kondors, und die Töne ihrer Musik zerbrechen in den Handflächen Ludy Ds zu ziselierter Scham – “en el vello púbico de sus palmas”.

Nachdem ich die Harfe über den Platz Chivays und den Kondor über den Canyon habe gehen sehen, fahre ich zurück nach Arequipa. Ich treffe mich mit den Dichtern Misael Ramos und Oswaldo Chanove, sie wollen ihre jungen Kollegen zusammentrommeln, damit der Latin-Log neues Futter bekommt. Die Dichterkommune in Arequipa ist jedoch zerstritten, das Zusammentrommeln wird deswegen zu einer Mission werden. Als ich Ramos und Chanowe schließlich nach der Poesie-Community in Cusco frage, ernte ich zynische Blicke. Es gäbe keine Dichtung in Cusco. Ricardo Tores in Quito hatte noch Elegien auf diese also Nicht-Existierende gesprochen. Die in Cusco herausgegebene Poesie-Zeitschrift “Siete Culebras”, so heisst es jetzt in Arequipa, ernähre sich nämlich nur von Auswärtigem (zum Beispiel von Ricardo Torres). Ich notiere das alles. Ich habe die Halskrause des Kondor vor Augen, sie fächert sich wie ein papierner Blasebalg in der heiß aus dem Canyon steigenden Luft auf; sie besteht aus einzelnen Segmenten, die sich, um ihre Töne zu erzeugen, voneinander scheiden, um wieder komprimiert zu werden. So scheint die junge poetische Landschaft Perus organisiert zu sein. Man kennt sich, aber man schreibt in Sektoren. Ich warte darauf, was das Terrain Arequipa zu bieten hat, und fahre nach Puno. Dort gibt es keinen Kondor. Denn die heiße Luft fehlt.

From Lima with Love

Rike Bolte schreibt aus Lima über leuchtende Städte, und den Besuch bei Roxana Crisólogo

Lima la horrible, so der Titel des beruehmten Romans von Sebastián Salazar Bondy. Ich begebe mich von Piura im Norden Perus nach Lima, und habe diesen Titel deutlich im Kopf. Ich stelle mich auf eine Schreckliche ein. Roxana Crisólogo erwartet mich, wir treffen uns, um die Übersetzungen ihrer Gedichte zu besprechen. Ich werde sie später bitten, mir Lima die Schreckliche zu zeigen.

Tatsächlich ist die große Stadt am Pazifik von der berühmten Dunsthaube bedeckt, tagelang. Der Pazifik aber, an dem Roxana wohnt, ist eine blaugrüne Scheibe, an die sich die Stadt mit Vierteln wie Miraflores und Barranco (hier die Residenz Vargas Llosas) lehnt, in der sich die Stadt gleißend bricht. Aus Ecuador bin ich durch die Wüste gekommen. Auch Lima ist Wüste. Roxana schreibt in einem Gedicht ihres neuen Bandes Ludy D: „[…] aparcó [su cuerpo] en los insondables desiertos de lima“ Hier sind sie, diese Wüsten, im Lima, wie ich es sehe, aber ihr Hinterland ist die grünblaue Scheibe, in die sich Abends eine in Watte gerahmte, pfirsichfarbene Sonne wirft.

Wenn nach dem Sonnenuntergang die abrupte Schwärze über Lima kommt, leuchtet die Stadt auf. Am imposanten Hang zum Meer flimmern die Lampions der glamourösen Vierteln, im Zentrum der Stadt ist es jede Lichtreklame, die es in Quito nicht gibt. Doch ein jedes Lichwesen ist schrecklich, und der Schrecken in Lima ist geschichtet. Denn vom Zentrum fort zu den Rändern Limas glimmen die Augen der Cerros und zeigen die prekären Verhältnisse der Viertel an, in den es kein Wasser gibt – Sandtürme, in denen die Glühwürmer schwimmen. Roxana schreibt in ihrem Gedicht El Agustino: „lo que yo llamo cielo y es tierra/ y todas las noches ocupa un espacio distinto al de los cielos/ y se extiende sobre un paño de noche elegante/ y vive como las fogatas de los castillos conquistados allá arriba/ y deja escapar anillos de luz simples bocanadas de gente/ innumerables miles no podráa contar cuántas veces / me perdí en el cielo.” Der Agustino ist einer jener aus Sand gewachsenen Berge Limas.

Roxana ist ohne Wasser in Cajamarca, im Norden Perus, aufgewachsen: “si hubiera habido agua para lavar/ la melena sedosa del sol/ […] es verdad/ no había agua para regar un jardín el desierto era aquella humanidad/ y el polvo/ que mi madre empuja con una escoba”. Heute zeigt sie mir die nicht gesprengten Ausläufer Limas; Roxana lebt erst seit vier Jahren in der peruanischen Hauptstadt.

An meinem letzten Abend in Lima wird Roxana zu einer Lesung eingeladen. Sie findet im Rahmen eines Festes statt, dessen Einnahmen durch Eintrittsgelder der gerade und in prekären Verhältnissen geborene Enkeltochter des Dichters Domingo de Ramos zugute kommen soll. Das Fest findet in einem labyrinthischen Haus mit gesprengten Gärten statt, ich erfahre nicht, wer es bewohnt, Dichter und Denker Limas verlieren sich auf einem Dunst austoßenden englischen Rasen. Nachdem eine geliftete Dame Roxanas Agustino-Gedicht libidinös seziert hat, verlassen wir das Fest. Wir treffen uns mit Miguel Ildefonso in einer Peña und halten uns dort am Pisco fest. Draußen in der Kälte steigt Lima in vielfachen Richtungen auf.

Die Birke in den Zeiten des Smog in Quito

Rike Bolte schreibt aus Ecuador über die Dichtung der Ausgeschlossenen und ein Treffen der Generationen

Ich bin bei Nilka Pérez, Leiterin des Hauses für Gleichheit und Gerechtigkeit im Valle de los Chillos, nahe Quito, untergekommen und lerne auch deren Vater, den berühmten ecuatorianischen Dichter Raúl Pérez kennen. Pérez, Jahrgang 1941, ist mit Fidel Castro befreundet, und -zig Auszeichnungen, darunter der Premio Casa de las Américas, säumen seinen literarischen Weg. Pérez ist imposant. Unter seinen Texten, in erster Linie Prosa, befindet sich auch Lyrik. Ein Gedicht spricht von einer Birke: “Yo siempre quise tener un abedul./¿Alguien tiene por si acaso/un abedul?” Pérez hat nie eine Birke gesehen, ebenso wenig seine Tochter. Dem Dichter hat das Wort gefallen: “Al menos ella, la palabra,/ Te la ofrezco.” Ich schreibe nach Berlin, wo wir von Birken satt sind. Vor ein paar Tagen nämlich erlebe ich einen Zusammstoss zwischen den Generationen, im Valle de los Chillos, der Vulkanhorizont nimmt sich wie eine Ansichtskarte vom Tal besehen aus. In Quito verhängt der Smog die Sicht darauf. Drei Dichter, in etwa Jahrgänge 1955-1970, sind von Nilka Pérez eingeladen worden und tragen ihre Gedichte vor. Es sind die Wortguerrilleros der ‘Pedrada Zurda’, einer Mitte der Siebziger Jahre entstandenen Pooesiezeitschrift im eigenartigen Format. Auch der Castro dieser Guerilla, Ricardo Torres, ist dabei. Die drei Literaten nennen sich Vertreter einer Dichtung der Ausgeschlossenen. Torres ist zwar ins Französische und Holländische übersetzt, hat an wichtigen Lesungen im Andenraum teilgenommen, wird aber in Ecuador ignoriert. Mehr noch, mancher Text hat ihm die Freiheit geraubt. Torres ist gefoltert worden. Heute verteilt er nach der Herausgabe eines Jubiläumsbandes der Zeitschrift, für die sich kein Geld mehr findet, eine limitierte, von Samuel Tituaña illustrierte Edition seines Gedichtes ‘Quito insepulta’, in den Strassen der ecuatorianischen Hauptstadt. Das Gedicht ist an eine in Vulkanröcke gehüllte ‘Mutter Quito’ gerichtet, die in Smog und Aas versinkt:”(…) madre especial (…), los/ venidos a vivir en tus faldas de volcán,/los gentiles asfixiados, los quiteños: los quitus apestados, rostros desencarnados/del ‘vulcano park’.”

Einst von der UNESCO zu einer ausgezeichnet ‘lebenswürdigen’ Stadt gekürt, hat sich Quito in eine der für die Gesundheit unverträglichsten Städte der Welt gewandelt. Ricardo Torres als Arzt denunziert das und nennt die verantwortliche politische Kaste; von seinen Texten wandern einige aus den Händen der Passanten direkt in den Müll.

Vor ein paar Tagen also treffen der Dichter der Birke (in ihrer Worthaftigkeit) und der Dichter des Smog im Tal der Chillos aufeinander. Die Dichter der ‘Pedrada Zurda’ sind dicht. Sie haben sich beim Vortragen ihrer Texte erst am ecuatorianischen Bier, dann am haitianischen Rum festgehalten. Als der Poet Pérez, von seiner Tochter zu dem Treffen zitiert, das Tal betritt, ist es, als träte der Vulkan Cotopaxi aus der Ansichtskarte des Horizonts. Die geleerten Flaschen rollen klirrend über den Boden, dem Meister zu Füssen. Die Ausgeschlossenen verstummen. Pérez setzt sich. Smog zu Smog. Der Vulkan spricht. Dann hört sich Pérez die Geschichte der ‘Pedrada Zurda’ an: der linke Steinwurf. Ricardo Torres berichtet von den ersten Pflastersteingeschossen gegen ‘chapas’, die ecuatorianischen ‘Bullen’. Pérez wiegt sein Haupt. Die Rumflaschen gähnen. Nach einer kurzen, sehr kurzen Weile, richtet sich der Meister auf und verlässt das Tal Richtung Quito. Wieder hat keiner die Birke gesehen. Ricardo Torres möchte seine Texte jetzt in Berlin vortragen.